Pertenece a los odontocetos

Cuando se piensa en un delfín, es probable que la primera imagen que se evoque sea la de esta especie. La más reconocida y emblemática. No sólo ha atraído el foco de los investigadores, sino que también ha causado fascinación en la población en general. Este cetáceo es popular por su inteligencia y tiene fama de carismático, razón por la cual, aún hoy, se exhibe en los oceanarios y parques acuáticos de todo el mundo.

El delfín nariz de botella está distribuido en los distintos océanos del planeta, salvo en aquellos mares de aguas muy frías. Su distribución puede ser costera u oceánica, de acuerdo con el ecotipo que se aviste, y transita en manadas. Las familias que circulan por mar abierto tienden a ser enormes. Mientras tanto, las que prefieren áreas cercanas a las playas se conforman por grupos más reducidos, de entre diez y veinte individuos. Son mamíferos territoriales, hiperactivos y juguetones. Su tamaño alcanza casi los cuatro metros de longitud y puede pesar hasta quinientos kilogramos. Se le llama nariz de botella por la forma redondeada y roma de su hocico. Su aleta dorsal es prominente y curvada. Se alimenta de peces, crustáceos y moluscos, que suele detectar con su sonar de ecolocación.

En Colombia, dicho mamífero marino habita tanto en el Caribe como en el Pacífico. Es una de las especies más frecuentes en el golfo de Tribugá y suele avistarse cerca de los estuarios y en aguas costeras, pero también se le observa en zonas más profundas. Se cree que en Malpelo hay una población residente de estos odontocetos.

Ilustración de Marielly Jiménez Vargas.