Pertenece a los misticetos

Su nombre científico proviene del griego megas, que significa grande, y pteron, que quiere decir aleta. Se traduciría como aleta grande, en referencia a sus distintivas aletas pectorales, que son largas, anchas y presentan protuberancias. El novaeangliae procede del latín y alude  a Nueva Inglaterra, que fue el lugar en el que se describió la especie por primera vez. Su nombre común hace alusión a que, al sumergirse, esta especie arquea su lomo en forma de “joroba”. Su distribución es amplia, pues puede encontrarse en todo los océanos del mundo, pero la población que hace presencia en el Pacífico colombiana es denominada Stock-G, cuya característica principal es que este grupo de yubartas tienen sus zonas de alimentación en aguas antárticas y emigran ocho mil quinientos kilómetros hacia al norte, para buscar zonas tropicales aptas para la reproducción.

Su presencia estacional en el golfo de Tribugá (y en general, en el Pacífico colombiano) es muy marcada. Los datos recientes describen que su temporada de arribo a las aguas nacionales ocurre entre mayo y diciembre. Sus zonas predilectas para dar a luz son la ensenada de Utría y el Parque Nacional Natural Gorgona. Este es el cetáceo más estudiado del país, y también el que más asombro causa por su tamaño y su comportamiento casi siempre apacible.
El tamaño promedio de las ballenas jorobadas es de once a quince metros de largo (y su peso oscila entre veinticinco a treinta toneladas). Las hembras suelen ser más grandes que los machos. Esta especie se alimenta de krill y de arenque.
Uno de sus rasgos más fascinantes son sus cantos, que resuenan en las profundidades. Son los machos los que emiten sonidos cadenciosos y constantes, en busca de encontrar hembras receptivas. Se cree que, al igual que en otros cetáceos, en las yubartas hay transmisión cultural.

Ilustración de Marielly Jiménez Vargas.