Pertenece a los odontocetos

Se trata de una de las especies de cetáceo más enigmáticas y menos conocidas del mundo. Habita en aguas oceánicas, de allí la dificultad para el seguimiento científico. Se distribuye en áreas tropicales, templadas o subpolares de todo el planeta. Es uno de los tipos de delfín de mayor tamaño, pues puede alcanzar los cuatro metros de longitud y pesar hasta quinientos kilogramos.

Su dorso es gris, marrón o blanco, y con el tiempo se va colmando de cicatrices. Se cree que estas marcas son causadas por las luchas de cacería con sus principales presas: las sepias, que pueden ocasionar heridas con sus picos. También se ha reportado que se alimentan de calamares y, en menor medida, de peces. Es una especie gregaria que nada en familias de hasta cincuenta individuos y suele ser activa en la superficie, pero a menudo se mezcla con distintas variedades de odontocetos, como los delfines comunes, los nariz de botella o los listados (Stenella coeruleoalba). Su cabeza tiene forma de melón y, a diferencia de otros delfines, no presenta un pico prominente o alargado. Su complexión es robusta.

De acuerdo con las categorías de amenaza de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el delfín de Risso se clasifica en preocupación menor. El principal peligro de esta especie proviene de actividades humanas como la caza ilegal directa, la pesca incidental, la contaminación química de los mares o el calentamiento de los océanos.

En Colombia, el conocimiento sobre el delfín de Risso es escaso, pero se ha documentado que es un visitante ocasional de aguas aledañas a los golfos de Tribugá y Cupica, así como del Parque Nacional Natural Utría. Los pescadores de estas áreas encuentran a dicho odontoceto de forma esporádica durante sus faenas en altamar. 

Ilustración de Gina Jiménez Vargas.