Este delfín tiene un cuerpo esbelto y liviano, casi de malabarista (poco más de dos metros de longitud y cerca de ochenta y dos kilogramos). Es esa complexión la que permite que esta especie haga saltos y maniobras imposibles en el aire. Al alzarse sobre las olas, es capaz de dar hasta siete giros, mientras está suspendido en el viento. Ello en cuestión de segundos. De su habilidad para realizar volteretas provino su nombre común.
En las aguas del golfo de Tribugá, el delfín tornillo se avista con relativa frecuencia. Durante el primer semestre de 2023, por ejemplo, se observaron en diversas ocasiones en marzo, según los registros de las investigadoras y los pescadores científicos. De acuerdo con los datos de la UICN, su estado de conservación es de preocupación menor, mientras que a escala nacional, tal y como lo reportó El libro rojo de los mamíferos marinos, su condición es de casi amenazado. Esta es otra de las especies que suelen nadar acompañadas de bancos de atún.
Ilustración de Marielly Jiménez Vargas.